Selecciones. Crónica de un ataque del demonio  (DDLA)

Muchos siguen pensando que esto es un juego de caballeros medievales al que jugamos cuando nos apetece desde el sofa de casa como quien juega al parchis.

Esto es real. Despierten de una vez

Crónica de un ataque del demonio 

El puñal clavado en la espalda

Sin previo aviso y muy extrañamente derramé agua hirviendo en mi mano izquierda. Creí había sido un acto de descuido. Un extraño acto de descuido ya que hacía tiempo había abandonado las prácticas autodestructivas. Siguieron la puerta del ropero y otros golpes accidentales que llevaron a plantearme que problema tendría con mi lado izquierdo. Un dolor agudo en el omóplato izquierdo. Un dolor punzante, frío clavado justo en el omóplato izquierdo. Creí que sería alguna contractura. Un par de clases de yoga y desaparecería. Seguro. A Seguro se lo llevaron preso decía mi abuela. El dolor persistía para el domingo de esa semana así que me saque un turno para el quiropráctico el martes. El quiropráctico es un divino que no trabaja solo. Trabaja en tandem con su mujer una bruja de las mías, una amiga.  Ella se encarga de los nudos anudados, los deshace con sus manos mágicas. Tiene una jerarquía espiritual hermosa así que seguramente podría con aquella contractura.

Esa noche de lunes me acosté como cualquier noche de lunes. Alguna charla, alguna lectura. El repaso de las energías del día y la conexión orada de todas las santas noches. Me duermo plácida. Me duermo profunda. Y ahí lo que pudo haber sido una tragedia. Una muerte súbita. Me despierto porque me ahogo. Me ahogo. No entra aire. No hay ni un ruido. No entra aire. Siento la garganta apretada por dentro. No entro en pánico. Recuerdo las prácticas de respiración del yoga donde estamos periodos sin aire. No entro en pánico, pero no entra el aire. Me paro. Me acerco instintivamente a la ventana. La abro buscando aire. No entiendo mucho nada de lo que estaba pasando, estaba muy dormida cuando desperté por supervivencia. Me estaban apretando la laringe. Me estaban apretando por adentro. No entraba aire. Tenía que sobrevivir. Siento su inmunda presencia. Invoco al Sagrado Fuego. Me prendo Fuego. Decreto su huida mierda. Y se va. Me soltó. Entro el aire por la laringe. Sobreviví. Fui a buscar miel a la cocina. Eran las 4 AM. Me volví a dormir sin miedo. Estaba prendida Fuego. Soñé con ese lugar al que voy siempre en sueños. Ese lugar de mar turquesa, pero bravo de espuma muy blanca. Nunca hay sol ni el cielo es celeste. El cielo siempre es blanco y todo tiene un resplandor glorioso y pasan cosas locas a la luz de la vigilia. Igualmente me desperté bastante desconcertada con que casi morí anoche. Desayune unos mates mirando el jardín. Anonadada, nunca habían llegado al ataque físico de tal magnitud. Antes de salir a mi turno del martes que sincrónicamente había sacado para los mimos de mi amiga y su marido pensé en avisarle a M pero no quería preocuparlo. Sabía que estaba ocupado en unos menesteres que requerían atención. Mi bruja amiga me ayudaría a limpiar cualquier secuela.

Conduje atenta algunos kilómetros por autopista. Ella siempre rebalsa alegría. Cachetes rozagantes sonrisa inmensa y ojos que se esconden adentro y se hacen líneas pero cuando se abren son claros y profundos. Esta vez me abrazó muy seria y me hizo pasar sin ninguna previa a su cubículo blanco de rico perfume. Mientras me sacaba la ropa le digo:

– Me quisieron ahogar anoche. Habrá sido algún judío y su magia cabalista – le escupo como en un automático que me sorprendió a mí misma.

– Era muy oscuro. Un demonio oscuro. Acostate en la camilla que te miro el cuello.

Cara de asquito y eructos al granel. Lo típico en estos casos. Lo del omóplato había pasado a un segundo plano así que creo algo le dije, pero ella se focalizó en el cuello. Pasé mi columna a las manos de su marido así que todo alineado, todo limpito. Cuando me despide, me despide intranquila, no como siempre a las risas. Me mira seria y me dice que no dude un solo instante, que le escriba ante cualquier extraña percepción. Las mil gracias y los abrazos y todo el AMOR de ella, pero en la autopista sentía el puñal clavado en la espalda. La puta madre.

Llego a casa y me comunico con M las cosas se estaban enturbiando. Lo sentía en la atmósfera.

An – Anoche mientras dormía me quisieron ahorcar … decí que aguanto la respiración por yoga y me lo pude sacar de encima – no me entraba el aire. Hoy fui a ver a mi amiga bruja potente de Villa Elisa así que me limpio bastante. Me cerraron completamente la garganta. Esto no es fue en el mental o en el etérico – fue un ataque físico que casi me mata. Mi amiga dijo que me había atacado un demonio que vino anoche 

M – Para que eso suceda tiene que ser invocado por alguien y necesita algo tuyo. No hay forma de un ataque de ese tipo si no es así. No es un ataque mental o etérico, y solo de esa forma puede ser físico. Para el demonio invocado, algo tuyo es como una prenda para un sabueso. Te localiza por eso. 

Luego de darme los pasos siguientes seguimos con otras cosas en la conversación. A las 6 de la tarde de ese martes, aunque los ánimos no estaban fiesteros lo más tortuoso era mi omóplato izquierdo. Ese dolor penetrante y agudo. Le escribí a M – Por favor cuando tengas un momento fijate que tengo algo clavado en el omóplato izquierdo. M me contesta como debía colocar los brazos e inhalar. Él se encargaría del resto. Si, era un puñal clavado en la espalda. En el etérico. La marca de la bestia. La marca para que el demonio me rastreara y me encontrara en la noche, cuando mi cuerpo físico estaba más desprevenido. Hijo de puta. Magia hebrea. Sin marca no me encontrabas inmundo. Ardiste y huiste. Sin marca no me encontrás más. El omóplato izquierdo no me dolía más. Magia.

El miércoles amaneció nublado y lluvioso, igual que yo. Había caído en arenas movedizas creo. Hacía tantos presentes que ya no me sentía así. Todo fue denso como nadando en mercurio. A las 3 de tarde tuve que acostarme del dolor en el omóplato otra vez. Sería algún recuerdo del dolor de ayer que se yo, la atmósfera no me dejaba pensar ni sentir. En el devenir no había notado que estaba bajo ataque otra vez. En la cama el dolor era penetrante en la espalda y en el pecho el dolor comenzó a hundirse. Me ahogaba otra vez. Me ahogaba diferente, pero me ahogaba.

Me levanté y le escribí a ella y a M: – Algo no está bien. Ella ve el mensaje primero: – Tenés compañía. Al instante me contesta M ¿Hiciste lo que te dije? – Si bueno no del todo – le dije. La verdad que creí que no sería tan urgente y tenía las partes del talismán, pero no las había unido. M me dice la Magia que debía ejecutar y siento literalmente a mi omóplato latiguear para atrás como si me estuviesen arrancando un puñal con los dientes. Ella me escribe que la habían enviado a ayudarme. Claro M estaba a cargo.

Esta vez a diferencia de la anterior devolví el puñal. Devolví el puñal multiplicado por 7 prendida Fuego. Directo al que me lo había enviado, sin efectos colaterales. Pobre el que uso magia hebrea en contra de Dragones nazis. Un Dragón me arrancó el puñal con los dientes. M me lo contó el jueves. Uno de los mejores y más brillantes jueves de mi Vida. Hermoso y resplandeciente jueves.

Los ataques no solo son que los cierres de cuentas de facebook y youtube. Los muchachos cabezas de merengue y corazón seco son jodidos y no es joda. Es urgente que iniciemos el Fuego 卐 LPLSH

https://detrasdeloaparente.blogspot.com/2019/07/selecciones_28.html

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